Martes, 17 de Mayo de 2011
Ya pasadas las ocho de la noche del domingo quedarían no más de 100 personas en el Olímpico, incluido el grupo de efectivos de seguridad que aún no se había podido retirar a la espera de la salida de la delegación del Zamora, que viajó a Caracas por el título del Clausura, y que ayer regresó a Barinas con el cartel de campeón.
Jugadores, cuerpo técnico, directivos y familiares conformaron esa delegación que antes de abandonar el estadio capitalino volvió al césped del Olímpico para un momento más que especial. Sobre el centro del campo formaron un enorme círculo para una oración que se inició con palabras del mandamás dentro de la cancha, el capitán Vicente Suanno.
"Este título es también para las familias. Esas familias que son el héroe invisible de aquí. Los que están en los momentos buenos y en los malos para levantarnos. Este título también es de ellos", fueron parte de las palabras que en su mensaje dirigió Suanno. Tal dedicatoria no podía ser más oportuna, pues allí, en ese círculo de campeones, estaban esposas, hijas, hijos y hermanos que hicieron la expedición a Caracas con tanta o más ilusión como los protagonistas de la cancha.
Acto seguido tomó el testigo el defensor Moisés Galezo, quien también fue el relevo de Suanno como portador de la banda de capitán en el partido decisivo, ante la ausencia por sanción del "7" blanquinegro. De boca de Galezo se inició la oración. Los presentes repitieron cada palabra y frase con la misma convicción del orador principal y cerraron, unidos de mano, con un Padrenuestro.
En el momento final todos se acercaron para unir sus manos. "El que no alcance que tome el hombro del más cercano", exclamó "Chuy" Vera y a una sola voz gritaron "por nosotros", el grito de guerra que acompañó al equipo en los últimos meses y que quedó grabado como parte del mensaje que se leía en las franelas portadas por varios de los familiares.
Esta reunión, que no lograron entorpecer los gritos de "brujos" o "chavistas" de un trío de desadaptados que se quedaron en la tribuna, no es un hecho aislado, es el día a día de un "grupo de amigos unidos por la fe en Dios", según recordó el propio "Chuy" poco antes de subirse a uno de los dos buses habilitados para trasladar a los suyos.
"Este título está dedicado a Dios y esperamos que el logro sirva como ejemplo de que no se deben anteponer otras cosas a nuestros valores espirituales. Somos encargados a través del desempeño de nuestra profesión de propagar un mensaje de fe", añadió "Chuy".
El DT también le brindó un mensaje particular al grupo antes del partido dominical. "Recordamos los momentos que vivimos durante todos estos meses. Lo difícil; el llamado es a no olvidar esa parte y el mensaje final a la directiva surge de allí: ?al futbolista hay que cuidarlo para que rinda'", contó.
En las buenas y las malas
"Antes de cada entrenamiento nos reunimos y después también. La oración está siempre presente y cada partido se lo ofrecemos a Dios", contó Vicente Suanno. El propio capitán blanquinegro quiso dejar claro que también una vez culminan los 90 minutos de cada compromiso hay una oración de agradecimiento en el vestuario, "aun aquellas veces en las que los resultados no nos han sido favorables", apuntó.
Este viernes será su "misa de agradecimiento"
Los rezos que unieron a todo el equipo del Zamora desde la llegada de "Chuy" al banquillo ya no es cosa sólo de los jugadores o sus allegados. Se reportaron cadenas de oración el domingo en toda Barinas y este viernes, desde las 6:00 de la tarde, se realizará una misa de agradecimiento a Dios por lo alcanzado, a la que está invitada toda la afición.
"Esa misa es para todos. Jugadores, cuerpo técnico, afición, porque este título es de toda la ciudad", expuso el DT blanquinegro, a modo de invitación a la cita que se dará en la Iglesia Cristo Rey.
Si el domingo fueron decenas de personas unidas en oración, en esta ocasión podrían ser centenares, después de lo visto ayer en el recibimiento al equipo.
Todo arrancó en Mérida
"Chuy" manifestó el domingo su nostalgia porque estos momentos no se pudieron vivir con los colores de Estudiantes, por todo lo que empujó su salida del conjunto merideño. El DT está convencido de que se hubiesen cosechado estos éxitos pues la fórmula era la misma desde entonces. "La idea de un grupo de amigos invencibles viene desde allá, y siempre trabajamos con la fe en Dios", explicó el estratega campeón.
Juan Sifontes Sousa / Lider en Deportes
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